El ciclo ofrece acercarnos al cortometraje. Cada forma de expresión contiene sus propias características, el Ciclo propone entonces descubrir las específicas del cortometraje.
Lo importante –creemos– está en poder desentrañar las posibilidades y variedad que tiene el Corto. El ciclo recorre los diferentes géneros (animación, experimental, vanguardia, documental, ficción, videoclip, cine primitivo, cine-arte) mes a mes, con temas amplios como guía que nos permiten poner el acento en los aspectos más importantes de la realización: a) Sonido, b) Imagen y c) Narración. Teniendo ediciones especiales con joyas de este formato, homenajes a directores, y cortos olvidados cuyo rescate creemos necesario.
Nos encontramos el sábado a la mañana. Nuestro camarógrafo le explicó cómo usar la cámara a Kinski y él filmaba a su esposa, que estaba de buen humor. Después empezó la entrevista.
–Señor Kinski, usted está haciendo una gira ahora con un espectáculo de curioso título... ¿Nos podría contar acerca del programa? –No, no... no entiendo a qué se refiere con "curioso título". –Bueno, cuéntenos usted mismo. –¿Qué es lo que tengo que contar? ¿Por qué lleva un "curioso título"? La gira se llama "Jesús Cristo", ¿qué es lo curioso? –Combinado con el nombre Klaus Kinski suena curioso a mi parecer. –¿Por qué? –No sé, nunca escuché nada similar. –No... no lo escuchó. O sea, no me importa, ¿qué es lo que quiere decir con "curioso"? –No sé por qué se fija tanto en la palabra "curioso", usted siempre es un héroe negativo, Jesucristo fue... –Yo nunca fui un héroe, y nunca fui negativo. Hice algunas películas de mierda, eso es todo. Algunas mejores, algunas muy malas... pero esas palabras no significan nada para mí. No sé cómo responderle, la verdad. Si la pregunta fuera por qué yo o, como dijo usted, yo entre las personas hago el Nuevo Testamento en el escenario, o sobre mi forma de interpretarlo... que tiene pocas cosas en común con el original... entonces sólo puedo contestarle citando al Nuevo Testamento, donde Jesús dice: "Hasta las putas y los convictos son mejores que algunos ciudadanos devotos que no saben perdonar". Yo nunca maté a nadie, por ejemplo. Yo sólo hice un par de películas negativas o lo que usted diga. Es decir... hice algunas películas. ¿Qué... ¿qué es lo que usted pretende deducir de ello? –Usted dice... No entiendo qué es lo que está intentando probar... –Antes hacía otra cosa, ¿y eso qué?, ¿quién dice que no voy a continuar haciendo esto que hago ahora? –Personalmente, yo no objetaba eso. No, no, no es contra usted en particular. –Bueno, pasemos a otra pregunta... estas no son preguntas importantes... Lo importante es que lo esté haciendo. No es importante quién lo hace... pero sí que alguien lo haga. Y gracias a Dios hay cada vez más gente haciéndolo. –Sí, el movimiento Jesús... –Y me doy cuenta de que esta fuerza que tengo... fue malgastada por productores estúpidos para los cuales hice películas estúpidas. Eso es todo, ¿qué es lo que quiere de mí? Finalmente entendí, gracias a Dios, qué es lo que tengo que hacer. La idea no es nueva... –¿Qué es lo que quiere lograr? ¿Lo hace por usted? –Por mí, por usted, y para todos. –¿Y qué provecho puedo sacar yo de su show? –Por qué la gente huye de sus casas... se va a vivir a los parques... se hacen llamar "hippies". ¿Por qué lo hacen? ¿Por quién? ¿Para quién? Por ellos mismos y para los que están con ellos, en la misma. Por y para lo que han comprendido. –¿Y ud. qué comprendió? –Que se puede seguir viviendo de esta forma. –¿No está simplemente montándose al popular movimiento Jesús? –Eso es un sinsentido absoluto. Porque esta idea yo la tuve hace 20 años. Cuando tenía 6 años recibí el único elogio de mi vida... generalmente era castigado en la escuela... y me elogiaron porque aprendí el Nuevo Testamento de memoria. La verdad, no lo entendía del todo, pero era muy bueno para aprender textos de memoria. Pero acusarme de aprovecharme de un movimiento popular es terrible y simplemente estúpido... ya estaba escrito hace 12 años que iba a interpretar el Nuevo Testamento y ya hace 12 años que la gente me molesta justamente por esto... ¿y qué me quiere decir con "montarse al movimiento"? Yo sólo sé montar a caballo. –El movimiento popular Jesús. –Es bueno tener hoy en día dicho movimiento. Pero yo no lo empecé. Sólo soy uno de un millón, en toda la historia, que se hace responsable. Es la única revolución real hoy en día. –Antes usted dijo que no tenía nada en común con el Nuevo Testamento... –Yo no dije eso. Dije que el Nuevo Testamento, como yo lo... (¿cómo puedo decirlo de forma más precisa para evitar malos entendidos?) Como yo lo DEFINO, como yo lo VEO... Como yo veo lo que Jesús dijo, o lo que pudo haber dicho si hubiese existido, porque, por supuesto que existió. Mil veces, ¡un millón de veces existió!, tal vez no exactamente como está escrito en La Biblia, pero por supuesto que este hombre existió. Para decirlo de esta forma, no tiene nada que ver con cómo la Iglesia interpreta el Nuevo Testamento... porque la Iglesia lo tergiversa, lo distorsiona con fines asesinos... La Iglesia, como todos saben, lo interpreta para que se adecúe a sus intenciones... en la mayoría de los casos. Si quiere, le puedo dar un ejemplo de por qué es estúpido preguntarme a mí entre todo el mundo, porque usted le puede preguntar a cualquiera sobre esto. Tomemos sólo un ejemplo, un caso en un millón... tomemos... por ejemplo... ¿Cuál es su nombre? –Tómese su tiempo. Mientras, quisiera preguntarle a su esposa... –¡Oiga, Ud. no puede interrumpirme así! ¡¿Quiere que conteste o no?! ¿Qué me quiere decir con "tómese su tiempo"? No soy estúpido... Me parece que sus preguntas son insignificantes, pero no mis respuestas. Puede transmitir esto tal cual lo estoy diciendo. –Ok, entiendo. Lo que quise decir... –Así que no me interrumpa, ¿entiende? O me voy a mi casa. –Disculpe, le cedo la palabra. –No puedo cre... Usted me hace preguntas estúpidas y no se da cuenta de que... se podría dar usted misma las respuestas que espera de mí. Por ejemplo, me pregunta por qué interpreto el Nuevo Testamento. Sólo un ignorante o alguien mal intencionado puede preguntar algo así. –¿Usted me cree mal intencionada? –¡No! Sólo digo... ¿Cómo puede preguntarme por qué interpreto el Nuevo Testamento? Sólo los idiotas preguntarían algo así. ¿No se da cuenta de que en EEUU, en todo el mundo, millones de personas quieren exactamente eso? ¿Cómo puede preguntarme eso? Sólo para usarme, para decir "Kinski entre toda la gente”... ¿o si no para qué carajo me hace esta entrevista? ¿Porque está interesada en mi espectáculo o porque quiere descubrir algo subliminal? –Esto no tiene nada que... –¡Sí, tiene que ver! Váyase, me importa un carajo. Si no es capaz de preguntar las preguntas adecuadas o no sabe escuchar, podemos olvidarnos de esta entrevista. No tiene derecho a interrumpirme cuando estoy hablando. ¿Lo entiende o no? Yo no estoy hablando para usted, sino para los millones de televidentes. Escúcheme atentamente... ¿me escucha? No se le ocurra interrumpirme de nuevo o me voy a mi casa. –Eso será lo mejor... –¡Son un manojo de idiotas! Una periodista sabelotodo tratando de provocarme para su entrevistita. Venga a mi show y escuche lo que tengo para decir, así no tendrá que hacerme sus preguntas idiotas. Tengo 45 años, no tengo por qué mierda soportar a una analfabeta.
A la gente Wesleyana (que concurrió a la reunión). - nota al pie para mi conferencia del 13 de enero de 1966
Cuando un violinista toca, qué es lo incidental: ¿el movimiento del brazo o el sonido del arco? Probar con el movimiento del brazo solo.
Si mi música parece requerir silencio físico es porque requiere la concentración de uno mismo y esto exige un silencio interior que puede llevar también al silencio exterior.
Pienso en mi música más como una práctica (gyo) que una música. El único sonido que existe para mí es el sonido de la mente. Mis obras sólo tratan de inducir en la gente música mental.
No es posible controlar el tiempo de la mente con un reloj o un metrónomo. En el mundo de la mente las cosas se despliegan y van más allá del tiempo. Hay un viento que nunca muere.
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Mis pinturas, que son todas pinturas de instrucción (para que otros las realicen) vienen del collage y del asemblage (1915) y del happening (1905). Considerando la naturaleza de mis pinturas, cualquiera de las tres palabras arriba mencionadas, o una palabra nueva, podrían ser utilizadas en vez de la palabra pintura. Pero me gusta la vieja palabra pintura porque inmediatamente se conecta con "pintura de paredes", que es linda y graciosa. Entre mis pinturas de instrucción, mi interés reside principalmente en las "pinturas para construir en la cabeza". En la cabeza, por ejemplo, es posible que una línea derecha exista no como segmento de una curva, sino como una línea derecha. También, una línea puede ser derecha, curva y algo más al mismo tiempo. Un punto puede existir como 1, 2, 3, 4, 5, 6 objetos dimensionales al mismo tiempo o distinto tiempo en diferentes combinaciones según se desee percibirlos. El movimiento de la molécula puede ser continuo y discontinuo al mismo tiempo. Puede tener color y/o no tenerlo. No hay objeto visual que no exista en comparación con, o simultáneamente con, otros objetos, pero estas características pueden ser eliminadas si así se desea. Una puesta de sol puede durar días. Pueden comerse todas las nubes del cielo. Pueden reunirse por teléfono una pintura con una persona que esté en el Polo Norte, como si se jugara al ajedrez. El método de pintura viene de tan lejos como la Segunda Guerra Mundial en que no teníamos nada que comer y mi hermano y yo cambiábamos menús en el aire.
Puede haber un sueño que dos sueñen juntos, pero no hay silla que dos vean juntos.
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Creo que es posible ver una silla tal como es. Pero cuando se quema la silla uno advierte repentinamente que la silla de su mente no se quemó ni desapareció. El mundo de la construcción parece ser el más tangible y, por lo tanto, el final. Empecé a preguntarme si no sería realmente así.
¿No es acaso una construcción el principio de una cosa como una semilla? ¿No es el segmento de una totalidad mayor, como la cola de un elefante? ¿No es algo a punto de emerger -no totalmente estructurado- nunca totalmente estructurado... como una iglesia sin terminar con cúpula de cielo? Por lo tanto, las siguientes obras:
Una venus hecha de plástico, excepto la cabeza que es para ser imaginada. Una pelota de papel y un libro de mármol, solo que la versión final es la fusión de estos objetos que sólo adquieren existencia en la cabeza de uno. Una esfera de mármol (que en realidad existe) que en la cabeza de uno, gradualmente, se convierte en un cono afilado cuando se lo extiende hasta el rincón más lejano de la habitación. Un jardín cubierto de grueso mármol en vez de nieve... pero igual a nieve, lo que sólo se aprecia cuando se quita el revestimiento de mármol. Mil agujas: imaginarse enhebrarlas con un hilo recto.
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Me gustaría ver la máquina de cielos en todas las esquinas de la ciudad en vez de la máquina de coca cola. Necesitamos más cielos que cocas.
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La danza era antes la manera en que la gente se comunicaba con Dios y con lo divino de la gente. ¿Desde cuando la danza se convirtió en exhibicionismo de caras embadurnadas en un escenario iluminado con spots? ¿No puede uno comunicarse si está totalmente a oscuras?
Si la gente tomar la costumbre de dar un salto mortal en cada calle cuando se abona a su oficina, de sacarse los pantalones antes de pelear, de estrechar la mano a los desconocidos cada vez que le da la gana, de regalar flores o parte de sus vestimentas en la calle, subte, ascensores, baños públicos, etc., y si los políticos entraran por la puerta de una casa de té (muy baja, de modo que tengan que inclinarse mucho para pasar) antes de discutir nada y se pasaran un día entero observando danzar el agua del parque más próximo, los negocios del mundo se atrasarían un poco, pero podríamos tener paz. Para mí estos es la danza.
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Todas mis obras en los otros campos tienen una inclinación, por así decirlo, al "Evento". La gente me pregunta por qué llamo a algunos trabajos Eventos y a otros no. También me preguntan por qué no llamo "happenings" a mis Eventos.
Evento, para mí, no es una asimilación de otras artes, como parece ser el happening, sino el desentrañar varias percepciones sensoriales. No es un "estar más juntos" como la mayoría de los happenings, sino un trato con uno mismo. Tampoco tiene guión, como los happenings, aunque tiene algo que inicia el movimiento; la palabra más adecuada sería un "deseo" o una "esperanza".
La semana pasada en una cena íntima, descubrimos repentinamente que nuestro amigo el poeta, a quien tanto admiramos, es ciego a los colores. Bárbara Moore dijo: "Eso explica su obra. Generalmente los ojos de la gente están bloqueados por el color y no pueden ver la cosa". Después de desbloquearnos la mente administrándonos percepciones visuales, auditivas y cinéticas, ¿qué será de nosotros? ¿Ocurrirá algo? Me lo pregunto. Y en mis Eventos me la paso preguntándome. [...]
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La gente habla sobre happening. Dicen que el arte se inclina en esta dirección, que el happening es la asimilación de las artes. Yo no creo en el colectivismo del arte ni en tener una dirección única en nada. Creo que es hermoso volver a tener diferentes artes, incluido el happening, así como es lindo que haya muchas flores. En realidad, podríamos tener más artes de "oler", "pesar", "tocar", "llorar", "rabiar" (competencia de enojos, ese tipo de cosas), etc. Se podrá objetar que nunca experimentamos las cosas por separado, que las cosas siempre están fusionadas, y eso es el happening, fusión de todas las percepciones sensoriales. Sí, estoy de acuerdo, pero si es así, hay más razones aún para crear una experiencia sensorial aislada de otras experiencias sensoriales, que es algo raro en la vida cotidiana. El arte no es una mera duplicación de la vida. Asimilar el arte a la vida es distinto de que el arte duplique a la vida.
Pero volviendo a las varias divisiones del arte, esto no significa, por ejemplo, que uno deba usar sólo sonidos para crear música. Se puede dar instrucciones para mirar el fuego durante 10 días y así crear una visión en la mente.
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La mente es omnipresente, los acontecimientos de la vida no suceden aislados y la historia está siempre aumentando su volumen. El estado natural de la vida y de la mente es la complejidad. En este punto lo que el arte puede ofrecer (si puede ofrecer algo, me parece) es una ausencia de complejidad, un vacío a través del cual uno sea llevado a un estado de completa relajación mental. Después de ello puede volverse a la complejidad de la vida otra vez, y puede no ser lo mismo, o quizás uno nunca vuelva, pero ése es un problema personal.
La riqueza mental debe preocuparnos tanto como la riqueza física. ¿No dijo acaso Cristo que más fácil pasa un camello por el ojo de la aguja, que John Cage al cielo? Creo que es hermoso abandonar lo más posible lo que se tiene, tanto las posesiones mentales como las materiales, porque obstruyen la mente. Es hermoso mantener la pobreza del ambiente, del sonido, del pensamiento, de las creencias. Es hermoso mantenerse pequeñita como un grano de arroz en vez de expandirse. Hágase dispensable, como el papel. Ver poco, oír poco, pensar poco.
Yoko Ono, 1966. Pomelo (1970, Ediciones de la Flor).
"Y sin duda nuestro tiempo... prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser... lo que es 'sagrado' para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado." L. Feuerbach
Como hemos sido testigos directos, oyentes radiales o televidentes la última semana, hay una imagen en nuestra cabeza, latente, de una presidenta de una república en pleno mostrar su poder demagógico al mundo, su capacidad de crear ilusión en un pueblo a partir de determinadas poses de explicitación de este mismo poder. Citándola a ella: a la imagen de Cristina citando a Marx que cita a Hegel decimos que toda historia se repite dos veces: primero en forma de tragedia, luego en forma de comedia.
La eterna repetición de lo mismo es suficiente para el ‘conformismo pasivo’ de una sociedad espectacularizada donde ‘todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación’. En todo censo debería manifestarse la presencia de un individuo más, el mismo espía que se anuncia invitado en la mayoría de los hogares y televisores argentinos al mismo tiempo llegado el prime time. Esa imagen inmutable de un hombre en traje informal banalizando cada cerebro interviniente, demuestra el éxito del espectáculo como inversión concreta de la vida, como una negación de la vida que se ha hecho visible.
La praxis social se ha escindido en realidad y en imagen, y esta alineación recíproca, donde la primera surge de la segunda al tiempo que ella es real, es el sostén dominante de una sociedad postmoderna incapaz de manifestar disconformidad ante la constante repetición de lo mismo, ahora también fuera del ámbito de la explotación laboral capitalista, en sus vidas privadas, en su tiempo de ocio donde no hacen más que ‘experimentar reproducciones del mismo proceso de trabajo’, apropiándose así también de la plusvalía temporal de su organización del tiempo social.
No es simple acusar a los productores de este mecanismo, si es que los hay, pero tampoco puede pretenderse comprender un proceso sin focalizar críticamente en el consumidor pasivo y en la aceptación generalizada de las masas pasivas ante la ingesta de productos y asimilación de lo duplicado.
Es necesario investigar estos actos colectivos de consumo del espectáculo no sólo como un acto de imposición de una maquinaria sombría, sino también como una herida dentro de cada hombre infringida por la propia historia de esta máquina y de la naturaleza de lo humano, como una dialéctica entre los mismos procesos productivos que han interferido el núcleo afectivo del ser.
Es esta herida, representada hoy en la asimilación de la duplicidad como acto cotidiano, la que nos conduce directamente a plantear entonces que en este dominio de la imagen sobre lo real, en este acostumbramiento a lo re-presentado instaurado en el todo social, es necesario entender las causas del proceso afligidas en el individuo como sujeto social.
En un mundo donde la educación es predominantemente verbal, las personas muy cultas hallan poco menos que imposible dedicar una seria atención a lo que no sea palabras y nociones. Siempre hay dinero y doctorados para la culta necedad de lo que constituye entre los eruditos el problema más importante: ¿Quién influyó en quién para decir tal o cual cosa en tal o cual ocasión?
Hasta en estos tiempos de tecnología se rinde pleitesía a las Humanidades. En cambio, apenas se hace el menor caso a las Humanidades No verbales, a las artes de percibir directamente los hechos concretos de nuestra existencia. Es completamente seguro que hallarán aprobación y ayuda financiera, un catálogo, una bibliografía, una edición definitiva de las Ipsissima verba de un versificador de tercera clase, un estupendo índice que pone fin a todos los índices, cualquier proyecto genuinamente alejandrino. Pero, si se trata de averiguar cómo usted y yo, nuestros hijos y nuestros nietos podemos hacernos más perceptivos, más intensamente conscientes de la realidad interior y exterior, más abiertos al Espíritu, menos a caer, por nuestros vicios psicológicos, físicamente enfermos y más capaces de regular nuestro propio sistema nervioso autónomo; si se trata de cualquier forma de educación verbal que sea más fundamental -y con más probabilidades de uso práctico- que la Gimnasia Sueca, ninguna persona respetable ni ninguna universidad o religión que se respete hará absolutamente nada.
Los verbalistas temen a los no verbales; los racionalistas temen al hecho concreto no racional; los intelectuales entienden que "lo que percibimos con el ojo (o de cualquier otro modo) nos es extraño como tal y no debe impresionarnos mucho". Además, este asunto de la educación en las Humanidades No verbales no encaja en ninguno de los casilleros establecidos. No es religión, ni es neurología, ni es gimnasia, ni es moral, ni es civismo, ni es psicología experimental. Siendo esto así, el tema, a los efectos académicos y eclesiásticos, no existe y puede ser tranquilamente pasado por alto o dejado, con una sonrisa de superioridad, a quienes son llamados farsantes, curanderos, charlatanes y aficionados ineptos por los fariseos de la ortodoxia verbal.
Aldous Huxley, Las puertas de la percepción. 1954.
-¿Qué pasa? -Shhh. -No sé, no sé. -Es así, sr. -¿Qué dice? -Que es así. -Cállese, hombre. -¡Cómo! Momentito, el tono señorita. -Pero por favor. -¿Qué te dijo? -Nada, nada.
En esas sombras de nuestra moral, donde lo oscuro es motivo de (falsa) risa, se personifica una tragedia de pequeños dígitos sobre un lienzo blanco, apagado.
-¡Pongan una sonora! y: -Al que no le gusta que se vaya.
Lo anormal de la no aceptación de un desplazamiento de lo cotidiano, como entrega.
"Todavía hay muchas personas que la moral no haga reír o llorar"
Antes era la violencia, como motor primario ante el choque de la ausencia, desamparo de la imagen.
-Podemos proyectar aquello que pensamos. "No responderé sino en presencia de mi abogado."
Y esta anulación de lo representado, nos eleva a la dupliación de nuestras presencias.
-¡Uuh! ¿¡Vieron eso!? -¿Qué?, ¿qué dijo?
Dos realidades, de un aburrimiento mismo; en lo nuclear de lo relacional como determinante.
"Pero todas esas personas eran vulgares." -¿Podés hablar más bajo?
Un estado de guerra que logramos autonomizar de nuestro territorio, asimilándolo a un enemigo externo, en la misma materialidad de lo proyectado.
(-¿Alguien quiere un café? -Gracias, pasalo así alcanza para todos.)
En espera constante de su acercarse, convertimos (el espacio en límite).
"La muerte sería una hamburguesa" -Voy a averiguar un poco esto. De qué se trata. -Yo me voy. Suficiente. -No, sólo al baño. -A ver si te perdés algo... entre tanto murmullo de chicles masticar "shhshshhh!!!" frente a un oído, replegado ante lo único, de sentirnos usados y amenazados de adorar a nuestro captor.
"Debe ser terrible morir." (-La copia es excelente.)
En nuestro cuerpo, hay ciclos. Y respondemos por ellos, sin percatarnos.
-Yo sí me resigné. ¿Alguna sugerencia? La sala está cada vez más oscura. -Es un principio de organización. -De economía. "Como niños perdidos vivimos nuestras aventuras incompletas"
Y seguimos atendiéndote, como palomas fijados en tu reflejo ante cada maíz arrojado.
-Puede elegir cualquier cosa de Corrientes. -Cada uno puede pensar lo que quiere. Es un espacio para eso. -Pero no tengo ganas de escucharlo. -Tápese los oídos, entonces. -Ya me interesó. ¿De qué hablaban? -¡Que viva Méjico!
Sade no pervirtió la realidad, sólo la conservó en una sustancia con mayor trascendencia que la simple apariencia de un acto.
Las palabras.
Y nosotros, como un bebé ante una teta cubierta, esperamos por ellas y nos rendimos. Siempre, de algún modo, las investiduras que nos ofrecen terminan venciéndonos.
El poeta vive el ansia de comprar en estado puro. ¿Por qué aquí, en este Jardín, no hay ni sombra de vulgaridad? Porque las figuras económicas son destrozadas por su ansia. El poeta, en realidad, quiere vivir todas las figuras económicas posibles, quiere a la vez la miseria y la riqueza. ¡Él no es un comprador! ¡Él es un productor que no gana! ¡Él es alguien que produce una mercancía que puede y no puede comprarse! ¡Y, si por casualidad se compra, no puede consumirse! ¡Peor que el plástico o el alquitrán o los detersivos! Comprador sin aspiraciones (su expresarse en verdad se basta a sí mismo) y productor sin compradores, o cuando menos sin consumidores, se pasa la vida viviendo las ansias -que permanecen en él- del que quiere comprar y del que quiere vender: pero en cierto estado incalificable. No pueden objetivarse porque ya no son históricas. Cosa de la que no está dicho que los poetas tengan que darse cuenta. Ellos manifiestamente viven ese caos. En una farsa en la que cada cual tiene su papel.
Hacer degenerar las ansias de la compra y de la producción de algo que es su pureza y su falta de función, este es el papel del poeta.
Si lo sabe, mucho mejor. Si no lo sabe, sabe otras cosas. De repente ves a un hombre distinto de los demás, que grita: "Curas, profesores, amos, os equivocáis entregándome a la justicia. No he sido nunca de este pueblo; soy de la raza de los que cantan en el tormento, no comprendo las leyes; no tengo sentido moral; soy un bruto...". Esas afirmaciones negativas son la exaltación negativa de la imposibilidad de poseer una figura económica. Por eso él va por las calles en las noches de invierno, sin asilo, sin vestidos, sin pan: y quiere oro. Y se tiene a sí mismo, sólo a sí mismo, por testigo de su gloria y de su razón. Ese testimonio, en cuanto es recibido y percibido por los demás, se vuelve naturalmente impuro: esto es, un pretexto para justificar a los consumidores normales ante sí mismos, tranquilizándose sobre la posibilidad de la libertad (realizada por un poeta que ellos, por si acaso, persiguen o corrompen).
Igual si es un mendigo que si es un señor, el poeta no pertenece ni a la figura económica del mendigo, ni a la del señor. No debe temer figura económica estable. Repito: ora tiene una, ora otra, ora todas a la vez. ¡Y naturalmente las sufre todas! Puede muy bien escribir unos poemas hermosísimos de dolor íntimo y civil, sólo por el dolor real de no tener en el bolsillo un poco de dinero para cenar, o peor todavía, para comprarse un coche; cuando no es por el dolor de tener demasiado dinero de un padre rico.
La degeneración de su estado social hace que sus deseos lleguen todos a realizarse. Si sueña con ver muertos a sus coetáneos pequeñoburgueses, conformistas, seguros de sí mismos, cobardes, débiles, abismos de imperfección y de monstruosidad, chantajistas, feos, ignorantes, abanderados de una fe tonta, de un Cristo idiotizado y de una Patria de mierda -he aquí que su deseo se cimple, en un tiempo disonante y no cronológico, en seguida o cincuenta años después. Ciertos viejos burgueses -enamorados injustamente de la buena música- o propietarios de palacios dignos de la antigua Grecia, etc., de monstruos infames se transforman en gusanillos inocentes, aplastados, pisoteados, desnudos, hediondos; o al contrario, ciertos inocentes jóvenes rubios, ya no obreros y aún no pequeñoburgueses -y aún con toda la cruel integridad del muchacho- se vuelven torturadores miserables o verdugos.
Otra veces, en cambio, ocurre que las palabras de odio del poeta sean realizadas por una revolución, la que él soñaba.
Pero después naturalmente esa revolución es otra cosa: degenera, porque en realidad el sueño del poeta era impuro, nacía de abismos de dolor injustificado, digno del dolor de los burgueses entre los que había nacido, y se transformaba injustamente en un ansia libidinosa de acción.
Sin embargo aquí, en este Jardín, no hay vulgaridad. La primera calidad del poeta es la elevación de su estilo, la pureza de su palabra. En eso consiste su testimonio de la Realidad. Y eso no tiene que parecer contradictorio con lo que he dicho, porque la Realidad está hecha también de Irrealidad (la Irrealidad horrenda de los pequeñoburgueses). La poesía es la única comunicación que se sustrae, no a las determinaciones económicas, a las que nada se sustrae, sino a toda determinación determinada: ya desde el momento en que el poeta, como he dicho, no se identifica con ninguna figura económica.
No pertenece a las cosas de las que se pueda hablar el prever, por lo demás, cómo, cuándo y por qué un ansia económica no se limita a hacerse -no digo conciencia revolucionaria- o misteriosa ansia de vida -y por lo tanto pensamiento y filosofía-, sino ansia de expresión. La Realidad se revela cuando le parece.
Aquí en este Jardín no hay literatos -porque los literatos están todos en el Infierno, y, como verás, sobre todo en los Círculos donde se castigan los pecados más típicamente burgueses y pequeñoburgueses. Sin embargo, aunque poetas, ninguno de los que están aquí ha tenido nunca miedo de la literatura. No se tiene miedo de las cosas cuando se es mucho más fuerte que ellas.
Pier Paolo Pasolini, 1965. "Apuntes y fragmentos para el IVº canto" en La divina mímesis (1975)
En un desierto urbano es la acción. Lo estático en la calle; el tiempo en la vereda. Lejanos pasos fatigados de tacos altos, extraños para el colectivo social. Se acentúan. Mientras: lo estático en el tiempo; la vereda en la calle.
Algo sucede.
Una Interrupción, lo único posible en la paz del movimiento de lo cotidiano. El alejarse de los pasos, nulo; presta el paso al silencio abrupto, instantáneo. Forcejeo, entre lo indeseable, la Potencia; y su perseguidor, redentor de lo Ponible, censura del espectáculo.
La cartera cae al piso, la mujer redimida, capturada en la esquina del tiempo sale, en nuestro horizonte, de cuadro; agitada presa de poder que corre zapatos en mano por la calle de lo Estático, ahora dinamizado por el malestar testicular de toda una tradición golpeada y arrojada en la calle de nuestro Tiempo por un sonido de tacos alejándose a la libertad de la Unión con el evidente próximo plano.
Y así le seguiría el plano detalle de unos pies descalzos corriendo de derecha a izquierda en diagonal descendente, alternado con otro de su brazo derecho sosteniendo un par de zapatos, aferrándolos contra su torso que huye de izquierda a derecha de la prohibición de las mujeres en la calle, de la tradición del clasicismo visual; siempre con el golpear de los tacos en el empedrado detrás.
Uno de los posibles principios, si este fuese acaso el Misterio de un acusativo plural que persigue la revolución.
¿cuál sería el poeta, el dramaturgo dotado de las facultades de hipnosis colectiva, del faquir de las Indias? ¿por qué os jactáis entonces de no hallaros en la zona de ilusión y de ver el truco detrás de ese telón? es el caso de las personas que se burlan del genio porque no puede conmoverlas. es toda la diferencia que hay entre nosotros y el aparato tomavistas con su ojo de vaca. muchos espíritus confunden ser conmovidos con ser víctimas, admirar con ser engañados. se rebelan contra la hipnosis. es fácil, ¡ay!, porque el poeta juega su flúido por banda y posee los medios más débiles para convencer.
un museo sólo tiene disculpa en la medida en que atestigua actividades antiguas, en que conserva lo que queda de fosforescencia en torno de las obras, el flúido que ellas exhalan y por medio del cual llegan a vencer la muerte.
todo es cuestión de velocidad. (velocidad inmóvil. la velocidad en soi. opio: la velocidad en soie)* después de las plantas, cuya velocidad distinta a la nuestra no nos muestra más que la inmovilidad relativa, y la velocidad de los metales, que nos muestra todavía más inmovilidad relativa, empiezan unos reinados demasiado lentos o demasiado rápidos para que podamos ni siquiera verlos, ser vistos por ellos. (EL CABO, el ángel, el ventilador.) no es imposible que el cine pueda algún día filmar lo invisible, hacerlo visible, ajustarlo a nuestro ritmo, lo mismo que ajusta a nuestro ritmo la gesticulación de las flores.
el opio, que cambia nuestras velocidades, nos proporciona la intuición clarísima de mundos que se superponen, se compenetran y ni siquiera sospechan unos de otros.
jean cocteau, opio. 1931. *en soi: en sí; en soie: de seda.
hay en el hombre una especie de fijativo, es decir, de sentimiento absurdo y más poderoso que la razón, que le da a entender que esos niños que juegan son una raza de enanos, en lugar de ser unos "quítate de ahí, que me ponga yo".
vivir es una caída horizontal.
sin ese fijativo, una vida perfecta y continuamente consciente de su velocidad, se haría intolerable. permite dormir al condenado a muerte.
a mí me falta ese fijativo. es, supongo yo, una glándula enferma. la medicina toma esa dolencia por un exceso de conciencia, por una ventaja intelectual.
todo me demuestra en los demás el funciona de ese fijativo ridículo, tan indispensable como la costumbre que nos oculta a diario el espanto de tener que levantarse, que afeitarse, que vestirse, que comer. aunque no fuese más que el álbum de fotografías, uno de los instintos más chuscos para hacer de un tirón una serie de monumentos solemnes.
el opio me aportaba ese fijativo. sin el opio todos los proyectos -bodas, viajes- me parecen tan insensatos como si una persona que cayese por un balcón quisiera intimar con los ocupantes de las habitaciones ante las cuales pasa.